
Ayer una vez más estuve en Cala Codolar y Torre de Lluc. Aunque sólo fuéramos cuatro “raconers”, pues el resto era “otro grupo” con distinta idiosincrasia, la verdad es que fue una estupenda jornada.
Esta excursión no te deja indiferente. Es un recorrido para “aborrecer definitivamente” la Serra de Tramuntana, o al contrario, para “estimarla profundamente”. En mi caso, es la segunda opción.
Según mis observaciones, en la cara marinera del Puig Roig se encuentra la mejor concentración de endemismos botánicos de Mallorca. En un punto en concreto, cuya ubicación exacta no voy a revelar, un poco separado del grupo que tambaleantemente intentaba bajar a la cala Codolar, encontré hasta 6 endemismos juntos (Helleborus lividus, Urtica bianorii, Pimpinella bicknellii (fonollasa borda), Smilax aspera balearica (aritja), Hypericum balearicum (estepa joana), Ciclamen Balearicum, Senecio rodriguezii (margalideta de la mar), aunque sospecho que en las inmediaciones había más que no supe identificar. Si hubiera tenido tiempo habría examinado con mayor detalle esa zona, donde tuve la sensación de estar en un lugar “auténticamente natural y relicto”, muy lejos de la especie humana.
La zona alta de cala Codolar, en las inmediaciones de la ”cova de ses freixures” en un lugar que por su dificultad de acceso, no se nota la mano del hombre (no hay bancales, ni paredes), salvo la falta de árboles, que supongo que sí tiene algo que ver éste.
También pude comprobar en la parte alta del “torrent des Ferrerets” que existe un hilo de agua muy fría (no más de 15 segundos se puede aguantar la mano dentro de la misma), agua buenísima para beber.
En fin, un lugar muy especial, que para algunos resultó ser un lugar de “poco interés”, pues confesaron que “prefieren el gimnasio de la ciudad”. ¡Qué suerte tengo!