El sábado, tal como habíamos pensado algunos, hicimos el TORRENT DE NA MORA, entero, desde “Bàlitx d’Avall” hasta el “Port de Fornalutx”, porque Fornalutx tiene “puerto”, por cierto, muy estrecho y lleno de medusas.

Este torrente, descendiendo, como es habitual, no presenta ningún problema, con las medidas de seguridad y precauciones normales de los rapels que hay que hacer. En la primera parte, el torrente presenta saltos no muy altos (3 a 4 metros), pero enseguida se va estrechando y es inevitable pasar por los “gorcs”, llenos de agua, fresca, aunque no fría aún. Al final hay un par de saltos de entre 6 y 8 metros.
La segunda parte del torrente (a donde se accede también desde el “Pas de na Cordellina”) y teniendo en cuenta que queríamos “remontarla”, había que prepararla un poco. En realidad, todos los saltos están bien equipados (de anclajes) y tienen cuerdas. Nosotros fuimos dejando nuestras cuerdas fijas. En el salto más difícil de remontar, tal y como nos indica el excelente libro-guía de torrentes “Els Torrents clàssics de la serra de tramuntana”, de Miquel Trias y otro, lo equipamos “para el regreso” de una forma un poco especial: con una polea con autobloqueo.
Todo bien hasta llegar al mar. Remontar fue “otra historia”. Salvo “Trepador” que tiene mucha fuerza en los brazos, los demás “varem fer figa”, es decir, nos fallaron las fuerzas.
En un momento crítico, al remontar uno de los primeros saltos (un T6,5 y un S3 seguidos), partiendo en vertical y por pared resbaladiza casi desde el agua, mis brazos no respondían, por lo que el “jumar” avanzaba casi nada, hasta que las fuerzas quedaron a “0 absoluto” y quedé “colgado como una araña”, sin fuerzas para remontar. En esos momentos debajo de mi había “dos sacos de patatas”, que eran remontados como podía por Trepador. Abundaba la expresión “no puc mes, no puc mes”. El saco de patatas más grande, perdió su jumar en el groc más profundo. Yo creo que la gravedad allí tiene un peso añadido. Al final, entre tacos, renecs y risas fuimos saliendo.
Está claro que falló o faltó la “técnica y el material adecuado”, pues me consta que con un jumar y un croll, se suben paredes verticales sin pasar tantas penas. Creo que la próxima vez saldremos por el mar, con la debida protección para evitar las medusas. Será más fácil, seguro.

